Umbral

En un mundo atravesado por la velocidad y la exposición constante, la mirada externa moldea, corrige y condiciona, construyendo identidades frágiles, móviles, ajenas.
El marco de un espejo aparece como un dispositivo que evidencia la tensión entre lo que se es y lo que se muestra.
Ser visto es ser construido.
Dos cuerpos se atraen, se condicionan y se deforman bajo una mirada que los excede. Entre impulsos ajenos y decisiones propias, el vínculo se vuelve un campo de disputa, donde la identidad oscila entre lo propio y lo impuesto.
Entrelazados en ese devenir, emergen diversas dimensiones: un encuentro íntimo y ambiguo, donde lo compartido y lo individual se confunden. Allí, en ese umbral, la identidad deja de ser certeza para volverse pregunta.
“También aprendieron a mirar a quien mira mirándose,
que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.
Y la más importante que aprendieron
es la mirada que se mira a sí misma
y se sabe y se conoce.”
— Subcomandante Marcos.